Prevención a medias: qué hay detrás del descenso de embarazos y el salto en los contagios de ETS
Cada 26 de septiembre se conmemora el Día Mundial de Prevención del Embarazo no Planificado en Adolescentes, una fecha para recordar que el acceso a la información y la salud reproductiva es un derecho fundamental para todos y todas.
En los últimos diez años, Argentina registró un avance significativo: la tasa de embarazos llegados a término en adolescentes se redujo entre un 60% y un 70%, pasando de 117.000 nacimientos anuales en menores de 19 años en 2013 a menos de 48.000 en 2023. Sin embargo, esta drástica caída en la tasa de nacimientos no significa necesariamente que hayan disminuido los embarazos adolescentes en la misma proporción. Si bien la correcta implementación de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) ha reducido la cantidad de gestaciones que se concretan, los embarazos adolescentes aún siguen presentes, por lo que el foco actual debe centrarse en la prevención: garantizar el acceso a métodos anticonceptivos y de barrera, así como el cumplimiento efectivo del derecho a una información integral.
El escenario epidemiológico muestra una alerta urgente. Mientras bajan los embarazos a término, aumentan significativamente las enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) entre los 15 y 24 años. La sífilis lidera este incremento con un salto del 75% respecto a 2022, sumado a subas en diagnósticos de gonorrea, clamidia, herpes y HPV.
Asimismo, para concretar este cuidado integral y reducir de manera efectiva el embarazo adolescente a nivel social, resulta indispensable garantizar el cumplimiento de los siguientes derechos fundamentales:
• Acceso e información sobre métodos anticonceptivos: son gratuitos tanto en hospitales, puestos de salud y obras sociales (Ley 25.673). Se pueden solicitar a partir de los 13 años sin necesidad de la compañía de un adulto.
• Educación Sexual Integral (ESI): es un pilar fundamental, proporciona información científica sobre el uso correcto de métodos anticonceptivos, fortalece la autonomía para tomar decisiones conscientes y responsables sobre el propio cuerpo, y brinda las herramientas para identificar situaciones de abuso o violencia sexual, fundamentales para proteger a niñas, niños y adolescentes.
• Prevención, detección temprana y abordaje integral: de casos de violencia, abusos sexuales hacia niñas, niños y adolescentes, y embarazos no intencionales.
• Promoción de derechos: garantía y difusión activa de los derechos sexuales y reproductivos de las personas con discapacidad.
Por eso, la recomendación es clara: apostar por la doble protección. Esto significa combinar un método anticonceptivo eficaz con el uso correcto del preservativo, que sigue siendo la única barrera contra las ETS. Si a esto le sumamos información rigurosa, conversaciones con adultos y consultas médicas sin tabúes, el cuidado de la salud sexual en la juventud se vuelve mucho más efectivo.
Es por esto que resulta fundamental enfatizar los siguientes pilares de prevención y cuidado durante la consulta:
• Información veraz y sin tabúes: acceso a consejería médica personalizada sobre la variedad de opciones disponibles (pastillas anticonceptivas, inyecciones mensuales, implante subdérmico y DIU), adaptadas a las necesidades y salud de cada paciente.
• Doble protección: el uso combinado del preservativo —único método que previene Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS)— junto con un método anticonceptivo de alta eficacia.
• Acompañamiento profesional e integral: consultas médicas enfocadas no solo en la prescripción de insumos, sino en la educación sobre el cuerpo, el consentimiento y los derechos sexuales y reproductivos.
Aunque se ha avanzado en la reducción de embarazos no planificados en adolescentes, el reciente aumento de enfermedades de transmisión sexual demuestra que no debemos bajar la guardia. Elegir un método anticonceptivo es una decisión personal que requiere información y acompañamiento; por ello, la consulta ginecológica es fundamental para despejar mitos, evaluar la salud y encontrar la mejor opción, recordando siempre la importancia del uso continuo y correcto del preservativo en cada relación sexual.
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