Cáncer de Próstata: más de 11.000 casos por año en Argentina
El cáncer de próstata es uno de los más comunes en los hombres. Ocurre cuando las células de esta glándula —exclusiva del sistema reproductor masculino— crecen sin control. La buena noticia es que suele evolucionar lentamente y, detectado a tiempo, la mayoría de los pacientes se cura.
Aunque no hay una causa única, el principal factor de riesgo es la edad: es poco frecuente antes de los 50 años, pero las probabilidades aumentan con el paso del tiempo. Los antecedentes familiares también pesan, ya que el riesgo se duplica si el padre o un hermano tuvieron la enfermedad. La obesidad, el tabaquismo y una mala alimentación podrían influir, aunque su impacto aún se estudia.
El valor de adelantarse a los síntomas
En sus etapas iniciales, este cáncer no suele dar señales. Por eso, la recomendación es no esperar a sentirse mal para consultar al médico. La detección temprana se realiza mediante dos exámenes complementarios:
• Análisis de sangre para medir el Antígeno Prostático Específico (PSA).
• Examen digital rectal.
Si bien el PSA puede dar falsos positivos o negativos, sigue siendo la herramienta fundamental para sospechar la enfermedad, cuyo diagnóstico definitivo se confirma mediante una biopsia. Detectarlo temprano cambia el pronóstico: el tratamiento es mucho más simple y efectivo.
Señales de alerta
Cuando la enfermedad avanza, pueden aparecer síntomas que requieren consulta médica inmediata:
• En etapa temprana (si los hay): sangre en la orina o el semen, necesidad de orinar con mayor frecuencia (especialmente de noche) o dificultad para iniciar la micción.
• En etapa avanzada (metástasis): dolor óseo o de espalda, fatiga extrema, pérdida de peso involuntaria, debilidad en las piernas o disfunción eréctil. El tumor o sus tratamientos también pueden provocar secuelas como la incontinencia urinaria.
No existe una fórmula matemática para prevenirlo, pero llevar un estilo de vida saludable reduce los riesgos. Los médicos recomiendan mantener un peso adecuado, hacer actividad física regular, no fumar y priorizar una dieta rica en frutas y verduras (alimentos como el tomate y el brócoli se asocian a una mejor salud prostática).
Cuidarse es, ante todo, una decisión informada. La visita anual al urólogo sigue siendo la mejor estrategia de prevención.
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